Los suelos de Chiguayante, asentados sobre la cuenca del río Biobío, presentan una mezcla compleja de arenas fluviales y depósitos de cenizas volcánicas. La densidad máxima seca no es un dato menor aquí: la presencia de partículas finas y materia orgánica en sectores como Lonco o Manquimávida altera la curva de compactación de manera impredecible. El ensayo Proctor, tanto en su variante normal como modificada, define la energía de compactación necesaria para estabilizar terraplenes y subrasantes. Muchas obras viales en la comuna han requerido correlacionar estos resultados con el ensayo CBR para garantizar la capacidad de soporte del pavimento sobre arenas limosas, y en zonas de relleno no controlado se complementa con el ensayo CPT para verificar la homogeneidad del perfil antes de compactar.
En Chiguayante, la humedad óptima fluctúa varios puntos entre una muestra tomada en verano y otra en invierno. Sin el dato correcto, la compactación es un tiro al aire.
