La norma NCh433.Of1996 Mod.2009, junto con el Decreto Supremo 61, exigen clasificar el suelo de fundación para toda estructura en Chile. En Chiguayante, una comuna que se extiende a lo largo de la ribera norte del río Biobío y enfrenta un historial sísmico intenso, la microzonificación sísmica no es un trámite, es una necesidad técnica ineludible. La variabilidad geológica es marcada: se transita desde terrazas fluviales antiguas con gravas densas hasta sectores de relleno aluvial y laderas con suelos residuales de la Cordillera de la Costa. Nuestro laboratorio aborda cada campaña integrando ensayos de penetración estándar y geofísica activa para definir el perfil de velocidades de onda de corte (Vs) y la clasificación sísmica del emplazamiento. Complementamos este proceso con la información que aporta el ensayo CPT en perfiles finos o intercalaciones de arena limosa, donde la punta cónica permite detectar lentes de suelo potencialmente licuables que un sondeo convencional podría enmascarar. El resultado final es un modelo de respuesta de sitio que anticipa cómo se comportará el terreno de Chiguayante ante un evento de subducción o cortical, un dato que los calculistas necesitan para evitar amplificaciones no consideradas en el diseño estructural.
En la ribera del Biobío, la diferencia entre un suelo tipo C y uno tipo E puede ser de apenas 50 metros; la microzonificación es el único modo de saberlo.
