Un condominio de 5 pisos proyectado sobre el borde oriental de la planicie aluvial de Chiguayante enfrentó un desafío común en la zona: los primeros 8 metros de suelo mostraban limos arenosos sueltos con nivel freático a solo 2,5 metros de profundidad. El estudio de mecánica de suelos confirmó que las zapatas tradicionales no alcanzarían la capacidad portante exigida por la norma NCh433 para estructuras en zona sísmica 3, por lo que el equipo técnico orientó el diseño hacia una solución profunda con pilotes de hormigón armado que transfirieran las cargas al estrato competente de gravas arenosas densas que aparece de forma consistente entre los 12 y 15 metros en todo el sector. Antes de definir la cota de apoyo, complementamos la campaña con un estudio de SPT para verificar la compacidad del estrato portante y con ensayos CPT en dos puntos del predio para obtener un perfil continuo de resistencia de punta, datos que alimentaron directamente el modelo de cálculo de capacidad por fuste y punta bajo condiciones drenadas y no drenadas.
El estrato de gravas densas bajo los limos aluviales de Chiguayante ofrece capacidad de punta superior a 4.5 MPa, pero solo si se alcanza la profundidad correcta verificada con SPT.
