Los inviernos en Chiguayante no son cosa menor. La humedad que sube desde el río Bío Bío y el régimen de lluvias intensas en la zona ponen a prueba cualquier pavimento mal concebido. Nos ha tocado ver cómo losas diseñadas sin considerar la plasticidad de los suelos locales terminan agrietadas en menos de dos temporadas. Por eso, cuando abordamos un diseño de pavimento rígido partimos siempre con un reconocimiento detallado de la subrasante, porque acá el limo areno-arcilloso que predomina en las terrazas del río cambia de comportamiento con apenas un par de puntos de humedad. Un ensayo de Proctor bien ejecutado y una granulometría completa nos dan la base para proyectar la losa con la rigidez que la zona exige.
Una losa mal drenada en suelo limoso de Chiguayante puede perder el 40% de su capacidad estructural en la primera temporada de lluvias.
