La terraza fluvial del Biobío donde se asienta Chiguayante presenta depósitos de arena media a fina con intercalaciones de limo. Estas unidades geológicas, de baja cohesión y alta susceptibilidad a la erosión, exigen un control riguroso de la compactación. Un relleno mal densificado en este material falla por asentamiento diferencial antes de que la estructura entre en carga. El ensayo de densidad de campo con cono de arena permite verificar que la energía de compactación aplicada se tradujo en la masa unitaria especificada por proyecto. El método sigue la norma NCh1516 y la NCh 1516, y consiste en excavar un punto en la capa compactada para determinar su peso volumétrico seco. La precisión del procedimiento depende de la calibración del cono y de la granulometría del suelo. En nuestra experiencia en la Región del Biobío, las arenas uniformes de Chiguayante exigen un control de humedad previo que complementamos con el ensayo Proctor para establecer la curva de referencia y evaluar el grado de compactación real alcanzado en obra.
Un 95% de compactación Proctor en arena del Biobío equivale a 150 kPa menos de capacidad portante si no se controla la humedad de compactación en campo.
