Chiguayante ha crecido desde un tranquilo balneario ribereño hasta consolidarse como una de las comunas más pobladas del Gran Concepción, con un eje urbano que se estira a lo largo de la ribera norte del Biobío. Esa expansión acelerada ha empujado las construcciones hacia terrazas fluviales y laderas de la Cordillera de la Costa, donde el perfil de suelo cambia en pocos metros. En nuestra experiencia, uno de los errores más costosos en esta zona es asumir un tipo de suelo sísmico sin verificarlo con datos instrumentales. Por eso, cuando un proyecto requiere la clasificación sísmica del terreno según la NCh433.Of1996 Mod.2012, incorporamos el ensayo MASW para obtener la velocidad media de ondas de corte en los primeros 30 metros. La configuración angosta entre el río y los cerros genera depósitos de sedimentos que pueden amplificar las ondas sísmicas de manera distinta a lo que indica una inspección visual, y el VS30 se vuelve el parámetro más directo para definir el espectro de diseño.
Un perfil MASW bien ejecutado en Chiguayante puede evitar que un edificio se diseñe con un espectro sísmico equivocado, ahorrando costos estructurales o previniendo daños futuros.
